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Samsung Galaxy S8: lo mejor y lo peor tras un mes de uso

Hace un mes aproximadamente que decidí pasar de un iPhone 6s Plus a un Samsung Galaxy S8. Personalmente no me caso con ningún sistema operativo. Ambos me gustan y ambos me disgustan.  ¿Por qué decidí pasar de uno a otro? El cambio. Me apetecía cambiar. Aburrida de iOS y tras probar iOS 11, decidí dar el salto de nuevo a Android.

Fue entonces cuando viendo las diferentes opciones del mercado, decidí que el Galaxy S8 fuese el elegido. No considero que sea el mejor en la actualidad, pero sí de los pocos que me daban lo que yo busco en un smartphone. ¿Qué si hay otros que me hubiesen dado lo mismo? Por supuesto, y es ahí donde entra el por qué me apetecía y punto.

Ha llegado el momento, tras un mes de uso, de valorar que es lo mejor y lo peor del Samsung Galaxy S8. He tenido tiempo de sobra para poder valorarlo, y seguramente es por lo que hayas entrado al post, y no a saber por qué decidí comprarlo. En fin, ¡vamos a ello!

Lo mejor del Samsung Galaxy S8

Es indiscutible, el Samsung Galaxy S8 no tiene rival en el mercado en cuanto al aspecto del diseño. Samsung ha trabajo mucho en esto y desde luego han conseguido un dispositivo con una gran pantalla en un cuerpo reducido, ligero y ergonómico. En ese aspecto el Galaxy S8 me enamoró.

Por otro lado tenemos la cámara, ni la mejor ni la peor del mercado, cumple con mis necesidades y el modo manual ha conseguido darme muchísimo juego a la hora de hacer fotos. Incluso he empezado a interesarme por la fotografía.

La pantalla es otro de los puntos fuertes de este dispositivo. Se ve increíble tanto en buenas como malas condiciones de luminosidad, además de la mejora en el brillo automático tras la última actualización. Si es cierto que al tener una densidad de 18:9 algunas aplicaciones no están adaptadas, sobre todo juegos, y o pierdes pantalla o pierdes visión del juego al configurarlo como pantalla completa.

La batería, en este apartado también hay aspectos negativos que comentaremos en la parte correspondiente, y seguramente muchos de vosotros me querréis tirar piedras por confirmar este aspecto en uno positivo. Si es cierto que al principio la batería me dio varios comederos de cabeza y he tenido que desactivar cosas como el Always On Display para que sea decente, pero con eso desactivado y un par de configuraciones más, me hace el día completo sin problema. Por no mencionar las ventajas de la carga rápida y la carga inalámbrica.

El hardware,  el Galaxy S8 no tiene ningún problema a la hora de mover las aplicaciones o el sistema. Algún pequeño lag de vez en cuando, pero nada que no tengan también otros terminales. Además, aunque no he podido probarlo, la opción de DeX me parece genial.

Lo peor del Samsung Galaxy S8

Lo primero que me chirrió a la hora de usar el Galaxy S8 por primer vez fue, como a todo el mundo, la posición de la huella dactilar. No por el hecho de que estuviese atrás, si no por situarse tan arriba de la parte trasera, haciendo difícil encontrarla y muy fácil de confundir con la cámara, que se encuentra justamente al lado.

De nuevo, la batería. Me molesta bastante tener que andar con configuraciones y desactivando opciones para que el móvil cumpla con la duración que debería cumplir sin ser necesario todo esto. Para que te hagas una idea, desactivando el Always On Display gané algo más de 1h de uso al día. Entiendo que al estar la pantalla encendida consuma algo más, pero la diferencia me parece exagerada y creo que es algo que Samsung debería optimizar.

El software, o mejor dicho, el soporte en actualizaciones. Sí, es lo malo de Samsung, nunca serán de los primeros en actualizar. Mientras Android Oreo ya ha sido lanzado, el Galaxy S8 aún cuenta con Android 7.0, ni si quiera con Android 7.1.1, versión con la que si que cuentan otros dispositivos de diferentes fabricantes.

Belén Maya

Co-fundadora de Scripters. Redactora en mis tiempos libres, freak a tiempo completo. Me gusta el cine, las series, los videojuegos. Ah, y la tecnología. Para conocerme un poco más, podéis seguirme en las redes sociales que encontraréis debajo de este texto que, por cierto, no lee nadie.

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